Ecoopera | III Encuentro en la Montaña Palentina
A finales de enero nos subimos a la montaña para conocer más de cerca el contexto del rural en la comarca de La Pernía en la Montaña Palentina.
La Pernía, Montaña Palentina
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Caminamos sobre la nieve en La Pernía

Una vez más, visitamos la Montaña Palentina

Raquetas de nieve, yogures de oveja y panales de abejas: un buen resumen de nuestro tercer año en La Pernía

A principios de año celebramos nuestro tercer encuentro en la Montaña Palentina: unas cuantas personas nos acercamos hasta La Pernía para disfrutar de un fin de semana de convivencia en la nieve y compartir un poquito de nuestra tradición.

Tras la llegada escalonada aquel frío viernes de finales de enero con mucha ilusión y unas cuantas caras nuevas, disfrutamos de una agradable cena al calor de la lumbre en el pueblito de Tremaya. Teníamos la alegría contenida de quien empieza el año con buen pie.

Así pues, el sábado madrugamos para comenzar la aventura con nuestro guía favorito: Manuel de Valles y Cumbres. Con él nos calzamos las raquetas de nieve y, entre risas, salimos del Mirador de Piedras Luengas para hacer una ruta primero por caminos y después campo a través que nos dejó extasiados y agotados a partes iguales. ¡Es una maravilla observar las cumbres nevadas!

No sin antes hacer una paradita de rigor en la venta de San Salvador de Cantamudá al borde de la carretera; volvimos al albergue. Allí nos esperaba la comida caliente. También una interesantísima charla con algunas de las habitantes de la Montaña Palentina, venidas de algunos pueblos cercanos.

Sara, María y Sandra nos hablaron de yogures, de ganadería y de reciclaje textil ¿qué más podíamos pedir? Pura soberanía alimentaria y economía circular montaraces.

Los yogures de Valsolana son todo un ejemplo de mantenimiento de la tradición, de puesta en valor de la leche local, de aprovechamiento de un recurso y, sobre todo, un ejemplo de resistencia: frente al mercado, la competencia, la administración…

Mantener una ganadería y gestionarla en equilibrio sistémico combinándola con el mantenimiento del huerto, la producción de pan casero, o el cuidado de las colmenas implica, sobre todo, esfuerzo. Por supuesto, con mastines. Pero, aún más que esfuerzo es tiempo: tiempo compartido en vecerías y planificación de la vida en función de los animales no humanos y las estaciones.

Sandra nos recordó, entre otras cosas, que en la montaña es fundamental hacer comunidad para poder sostenerse y que si pagamos ropa muy barata es porque otra persona lo está pagando por nosotros, de modo que la moda consciente y el textil de comercio justo son otra propuesta fundamental para una montaña sostenible incluso en el aspecto humano.

Tras la animada conversación, cenamos todos juntos y disfrutamos de un estupendo concierto de folk tradicional castellano: Carlos Soto y la Fauna Ibérica. Un lujazo regado hasta con una queimada conxurada.

A la mañana siguiente, como es ya tradicional, nos acercamos a echar una mano a la Bosque Escuela de Perapertú, donde Nacho y Rita nos esperaban con su rebaño de Ocas. Tras colaborar en la recogida de sus panales, compartimos una última y deliciosa comida cocinada con todo el amor y nos despedimos, hasta el año próximo de esta preciosa comarca.

Una vez más agradecemos a todas las personas que participaron, a nuestros nuevos socios y a quienes nos acogieron en esta Montaña Palentina. ¡Seguimos!



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